¿Cuántas represas serán necesarias?

O rompimento da barragem de rejeitos da mineradora Samarco, cujos donos são a Vale a anglo-australiana BHP, causou uma enxurrada de lama que inundou várias casas no distrito de Bento Rodrigues, em Mariana, na Região Central de Minas Gerais. Inicialmente, a mineradora havia afirmado que duas barragens haviam se rompido, de Fundão e Santarém. No dia 16 de novembro, a Samarco confirmou que apenas a barragem de Fundão se rompeu.
Local: Distrito de Bento Rodrigues, Município de Mariana, Minas Gerais.

Foto: Rogério Alves/TV Senado

El reciente desastre ambiental en Brumadinho colocó nuevamente en el radar la falta de fiscalización adecuada en las represas construidas por las empresas mineras en Brasil. En 2001, por ejemplo, el rompimiento de la represa de desechos de mineral de hierro en Sebastião das Águas Claras, distrito de Nova Lima (MG), a sólo 20 km de Belo Horizonte, dejó marcas que hasta hoy no se superaron, tanto en la fauna y la flora locales, como en la mente de aquellos que sobrevivieron a la tragedia.

En ese accidente murieron 5 empleados de la compañía minera Rio Verde, hoy perteneciente a Vale; un área de 80 hectáreas de Mata Atlántica fue devastada; el arroyo Taquaras, también conocido como Macacos, se transformó en un lodo grueso. Sin embargo, a diferencia de los acontecimientos recientes, el lodo en São Sebastião das Águas Claras no encontró una ciudad o aldea por delante. En medio de la mata es posible ver una sección color de barro, que destoa de la vegetación local. Pero es en el arroyo que las cosas han cambiado bastante desde entonces.

Antes del accidente, el pequeño recorrido de agua, de bajísimo caudal, era un caudaloso río, con peces como bagres y lambaris. Hoy nada más queda de vivir en él, a no ser barro. En el reportaje de 2015, el entonces secretario de Medio Ambiente de Nova Lima, Roberto Messias, afirmó que "no se puede decir que está completamente recuperado. Lo que sabemos es que la vegetación viene aumentando y pequeños mamíferos están volviendo ", además de resaltar que hubo necesidad de desasignación del curso de agua en algunos puntos.

En el mismo reportaje, realizado por el diario O Estado de São Paulo, se afirma que los responsables del proyecto de la represa fueron condenados a ocho años y ocho meses de prisión, en régimen cerrado, y obligados a pagar una multa de R $ 7 mil, equivalentes a cerca de R $ 25 mil en los días de hoy. Esta decisión, en primera instancia, fue por crímenes contra flora y fauna terrestre y acuática y contra unidad de preservación.

El artículo dice además que la empresa fue obligada a prestar servicios a la comunidad y pagar una multa en el mismo valor que la aplicada a los ingenieros. Pero, al intentar contacto con Rio Verde, no obtuvo éxito: Vale afirmó que, a pesar de haber comprado la empresa, todos los desdoblamientos de la tragedia en São Sebastião das Águas Claras quedaron convenientemente bajo la responsabilidad de la administración anterior.

Saliendo del lejano 2001 y caminando 14 años hacia el futuro, Mariana era una pequeña ciudad en Minas Gerais que fue una de las devastadas por el rompimiento de la represa de Fundão, utilizada por la minería Samarco. Las aldeas enteras fueron arrasadas y los impactos socioambientales se registraron no sólo en Minas Gerais, sino también en el Espírito Santo. Este accidente proporcionó la muerte de 19 personas, sin contar el desastre ambiental que surgió: sólo un mes después del accidente, 11 toneladas de peces muertos fueron retiradas del río Doce, uno de los más grandes de la región. Aún hoy los estados de Minas Gerais y Espírito Santo sienten los impactos ambientales.

En el campo de la reparación, 22 personas y 4 empresas responden en la Justicia por tal episodio. Según el reportaje del G1, para el Ministerio Público Federal (MPF) faltaron medidas para prevenir la tragedia y las muertes.

Recientemente, Brumadinho, también en Minas Gerais, fue el tema de la vez. Una represa de la minera Vale se rompió, llevando consigo el comedor de la operación de la empresa en el local y también una posada; hasta el momento (28 de enero), 60 muertes fueron confirmadas, con casi 300 personas desaparecidas. Millones de reales en pérdidas, ayuda siendo ofrecida incluso por otros países, en simpatía a nuestra tragedia, para una declaración al menos estapafúrdia de su abogado, de que Vale “no ve razones determinantes de su responsabilidad”, y que por ese motivo los directores no se apartarían del mando de la empresa; afirmó que no hubo "negligencia, imprudencia, impericia" por parte de la empresa. Tal vez la culpa sea incluso de la naturaleza, que no se sometió a los anhelos de una empresa y de un cuadro de directores.

Ante esta declaración, TBS Ambiental necesita, sí, posicionarse en relación a este episodio: Vale necesita ser responsabilizada por el desastre, una vez que era ella que operaba en el local; si la culpa es de algún prestador de servicios, el mismo que responda solidariamente a ésta, o que Vale exija reparación de quien de derecho. Lo que es incansable e inconcebible es un posicionamiento que bordea el leviano de una empresa que, hace apenas unos meses, alcanzó el mayor valor de mercado de los últimos 7 años, en gran parte debido a su actividad-fin, la explotación del suelo.

Sin embargo, no podemos en este momento, de forma conveniente, cerrar los ojos para la trayectoria que llevó al accidente y castigar sólo el acontecimiento en sí. No puede Vale ser la única responsabilizada, pero tampoco puede ser absolvida del perjuicio a los centenares de vidas que han sido afectadas por el desastre ambiental, sin contar el perjuicio inmensurable a la fauna y la flora locales. Es necesario actuar con firmeza y determinación para apurar la responsabilidad de los gobiernos anteriores, levantando la alfombra para ver toda la suciedad que allí se ha jugado en los últimos años -sea en vista gruesa, sea en eventuales casos de corrupción - pues les correspondía la fiscalización adecuada.

La naturaleza es renovable, pero no infinita, corresponde a nosotros actuar de manera incisiva a fin de averiguar a los reales culpables, como un país serio que queremos ser.

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